La TV lo decía, las imágenes lo mostraban: sólo hay que añadir agua y dejar que la diversión surja. Los sea monkeys te reconocen y saludan; son graciosos, acróbatas del agua y juguetones hasta el cansancio.
El colorido y festivo envase aumentaba la ansiedad: era soñar despierto imaginar la fantástica relación que comenzaría en breve, ¡qué mejor juguete para comenzar cada dia! Sentir la emoción de tener una familia de monitos acuáticos para el deleite privado!
La TV lo decía, las imágenes lo mostraban: vas a ganar en dólares. ¡Qué mejor cosa que poder viajar afuera o comprar juguetitos por internet!
Muchos advirtieron que se trataba de un engaño, pero así y todo más del 51% de la población del país compró la promesa con entusiasmo. El 64,78% lo hizo en la ciudad de Buenos Aires y en alguna provincia del país el porcentaje de compradores locales llegó al 71,51%.
Sin embargo, la expectativa inicial mutó en desconcierto. Lo prometido no se materializaba, cada vez se alargaba más la espera. ¿Se estaría haciendo algo mal, sería algún defecto en el sobrecito usado? ¿Por qué si no, la televisión seguía insistiendo con ellos? Algunos vecinos, además, retransmitían testimonios verdaderamente esperanzadores que habían escuchado por ahí. Si, si, seguramente era uno quien estaba haciendo algo mal.
Muchos advirtieron que se trataba de un engaño, pero así y todo más del 51% de la población del país compró la promesa con entusiasmo. Los problemas que comenzaron a surgir se entendieron como daños colaterales del necesario cambio o como dificultades propias. Lamentablemente el staff mediático no dejó de publicitarlo, y hubo cada vez menos programas donde algunos irrespetuosos alertaran sobre lo que estaba sucediendo. A nadie le gusta que le expliquen que es un tonto.
Lentamente la televisión dejó de publicitarlo y hubo programas donde algunos entendidos alertaban y recomendaban no alimentar falsas expectativas. Los días siguieron y es probable que para evitar reconocer la innegable ingenuidad se dejó de hablar del tema.
Los sea monkeys resultaron un buen negocio para quienes vendieron con colorido y seductores slogans una fantasía que solo resultó ser alimento para peces. Hoy por suerte, después de tantas fabulaciones y fraudes sufridos, nadie se deja llenar la cabeza por la TV.
